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Para maestros

"Un Niño puede ser un Experto en el Aula"

En el marco del proceso de sistematización de la experiencia “Rum Rum el Explorador” programamos un circuito de visitas a cuatro aulas beneficiarias del proyecto en Ventanilla. Nuestro objetivo era ver como los niños realizaban los proyectos de investigación  en la Institución de Educación Inicial Nº 114 del Asentamiento Humano Hijos de Villa Los Reyes en el distrito de Ventanilla.

El día de la visita llegamos a la institución, luego de hora y media de viaje desde Miraflores hasta Ventanilla. Elsa Flores, la directora, nos recibió. Junto a mí, el equipo era integrado por la  educadora Isabel y por Rocío Pérez -una de nuestras socias cooperantes con el proyecto- quien registraría toda la sesión en el salón de clase.

En el aula nos esperaban los niños y niñas de cinco años de edad. Todos corrieron a recibirnos y darnos los buenos días. La maestra nos saludó y puso el aula a disposición nuestra para realizar la sesión lúdica programada con ella con anterioridad. Los alumnos distribuidos en forma circular, escucharon atentamente a Isabel, quien les preguntó acerca de su proyecto,  cómo les había ido, cuál era su tema de investigación, cuánto aprendieron, qué cosas nuevas saben.

Todos querían hablar. Raúl, se apresuró a decir que habían trabajado el proyecto “El panadero”. Manuel atrajo nuestra atención porque se acercó a la profesora, le quitó la regla y se aproximó a un papelógrafo colgado en la pared. En él se observaba todo el proceso de hacer el pan. Sin inmutarse explicó todo detalladamente: cómo se hace el pan, qué ingredientes se utilizan etc.
Fue muy simpático observar que todos los demás niños también participaban, traían maquetas del pan, contaban cómo habían armado el horno que decoraba la esquina del salón. Una niña nos trajo un rompecabezas del pan, otros nos enseñaron sus dibujos y pinturas. En fin, toda el aula hablaba del proyecto del Panadero.

Nos causó mucha gracia que los niños reclamaran que no era “justo” que Manuel hablara tanto, porque él era el hijo del panadero y conocía de todo. Nos dijeron que ayudaba a su papá hacer el pan  en las tardes. Este comentario causo mucha risa entre todos los adultos que se encontraban en el aula. Sin embargo, no  disminuyó las ganas de Manuel de seguir contando sus historias. La profesora, quién participaba como observadora en la sesión lúdica,  se reía constantemente de las intervenciones de sus alumnos.

Para mí fue gratificante ver como los niños participaban solos, sin la intervención de los adultos. También ver como un niño –por su experiencia cotidiana- sabía más del pan y del panadero que todos los presentes, incluidos la maestra y los visitantes. Comprobé una vez más que el saber no solo puede ser transmitido por los docentes y los textos. Son los propios niños los que pueden compartir conocimientos, fruto de sus experiencias vividas. Sólo necesitan que se les dé una oportunidad.

La experiencia terminó y nos despedimos de los chicos. La directora nos llevó a otras aulas, donde pudimos observar más proyectos, todos muy originales y en donde primaba la participación del niño y la decoración del aula a cargo de ellos.
Autor:  Grisel González