Centro Virtual

Artículos de Especialistas


 incluir sub secciones    
Para maestros

"Donde te guardas cuando terminan la fiesta Infantil"

Los niños y niñas de 5 años del Programa no escolarizado de educación inicial, Capullos de Oro N° 1, ubicado en la zona de Mi Perú en el distrito de Ventanilla, llegaron muy motivados después de la semana de vacaciones. ¿El motivo?. La fiesta de Nayeli, una de sus compañeras que cumplió años unos días atrás.

La promotora atenta a los interés y actividades de sus niños, preguntó sobre la fiesta de cumpleaños. Los comentarios fueron de los más diversos. Nayelí afirmó muy orgullosa: “Mi mamá me hizo la fiesta con payaso y bailarinas”.  Luis añadió: el payaso era chistoso. Cindy a su vez, “el payaso fue muy divertido”. Para Lizbeth, hubo muchos caramelos.  El entusiasmo de los niños animó a la promotora a realizar una visita al mercado, para conocer a un señor que tenía todo para fiestas infantiles.

La promotora se acercó previamente al lugar para solicitar a los dueños la posibilidad de hacerle una visita al día siguiente con los niños y atender a las preguntas que ellos podrían plantearle. Los dueños aceptaron amablemente. Es más, comentaron que esta era la primera vez que alguien se interesaba por lo que hacen y sobre todo niños. La promotora con sus niños organizaron la visita previa coordinación con los padres de familia.

El día de la visita sucedió algo curioso. Los niños llegaron muy temprano al aula junto a sus padres y con muchas preguntas por hacer. Los papás también estaban muy entusiasmados porque veían el interés de sus hijos y algunos decidieron acompañarlos.

Ya en el mercado, la dueña había preparado un video para presentarle a los niños la manera como ellos animan una fiesta infantil. Después de verlo surgieron comentarios y preguntas: Se parece al payaso de tu fiesta, Nayeli. El payaso está haciendo magia. Hay muchos globos y la torta es  grande. ¿Cuántos payasos trabajan aquí?, ¿Cómo se llaman los payasos?, ¿Los payasos son hombres nada más?.  Los dueños absolvieron  sus preguntas, pero los niños tenían cada vez más.

Después de la visita, la promotora realizó una asamblea para saber qué pensaban los niños, cuales eran sus nuevas preguntas. David dijo: ¿El payaso es pobre?. La promotora le preguntó porqué pensaba eso. Él respondió porque su pantalón tiene muchos parches. Cindy intervino diciendo, ¿los payasos también pueden ser mujeres?. La promotora no lo sabía, pero sugirió que podían investigar. Nayeli dijo: yo le tengo miedo al payaso, porque un día vi a uno que robó cervezas en una tienda y me dijo shhh. Esto  fue inexplicable para la promotora.

La promotora decidió realizar un proyecto de investigación y empezó elaborarando un mapa conceptual que contenía estas dudas, como por ejemplo, por qué usa ropa de colores, por qué se pinta la cara, por qué sus zapatos son grandes, donde vive, cómo hace magia y de que colores es su pelo.

Para resolver estas dudas, la promotora pidió a los niños hacer dibujos de payasos, traer fotos de ellos, comparar sus dibujos, descubrir formas geométricas, diversos colores y tamaños, contaron las figuras, hicieron con sus mamás sus propios disfraces de payaso y decoraron el salón como si fuera una fiesta de cumpleaños. También, entre todos, armaron un payaso de tamaño real al cual le pusieron de nombre Tarrito, pudiendo recortar y pegar figuras geométricas en su ropa.  

Pero, aún quedaban dudas y  temores. Se coordinó con el dueño del puesto del mercado para que uno de los payasos los visite en el aula.  Llegó el día esperado por los niños, la visita del payaso. Tocaron la puerta y entró un joven con un maletín, saludó a los niños y les preguntó: ¿Alguien sabe qué he traído en mi maletín?. Los niños respondieron a coro: muchos caramelos, gelatina.  El invitado fue sacando una a una las cosas de su maletín. Los niños, expectantes, lo miraban con atención y asombro.  ¿De quién será esto? dijo el joven. es la ropa del payaso contestaron todos. Lisbeth preguntó: ¿Por qué no vino el payaso? ¿Quién eres tú? ¿Cómo te llamas?.

El joven les explicó que él se llamaba Javier pero que era Pellejito cuando se disfrazaba de payaso y se pintaba para animar las fiestas y hace bailar. Esta experiencia fue un descubrimiento para los niños.  Javier empezó a transformarse en el aula. Sacó su maquillaje y empezó a pintarse delante de los niños y luego se cambió de ropa. Al maquillarse Javier les iba mostrando la combinación de colores y aprendieron que al mezclar el azul con el amarillo sale verde. Ya como Pellejito los animó a realizar juegos en el aula, como el de los globos, el de las sillas musicales, entre otros. Los niños siguieron las indicaciones del payaso. Se divirtieron y disfrutaron con él.

Casi al finalizar la visita, Yurico preguntó: “¿Dónde te guardas cuando terminan las fiestas?”. Él respondió:  “yo tengo una casa donde vivo con mi esposa y mis hijos, ¿quieren conocer mi casa?”. Los niños muy entusiasmados y ávidos de conocer más, respondieron que sí. Se prepararon y salieron a visitar la  casa del payaso pues quedaba cerca. Ellos vieron que el payaso también es una persona como ellos y  tiene las mismas cosas  que ellos tienen en sus propias casas.

Al retornar al aula, los niños le mostraron a Pellejito los trabajos y dibujos que habían hecho, hasta su propia vestimenta de payaso. De pronto, David preguntó: “¿tú eres pobre? ¿Por qué tu ropa tiene parches?”.  El payaso sonrió diciendo: “mi  ropa tiene parches de colores para que se vea más colorida y alegre”. Cindy dijo: “¿las mujeres pueden ser payasas?”. “Claro,  las mujeres también pueden ser payasos porque así conocí a mi esposa. Pero ahora se dedica a ser bailarina o animadora”.  Los niños asintieron y  quedaron más satisfechos con las respuestas.

La experiencia de estar con el payaso, disfrazarse con él, jugar y visitar su casa despejó muchas dudas y temores. Los niños aprendieron la combinación de colores en el maquillaje del payaso. Los que temían al payaso perdieron el miedo. Reforzaron los números del uno al diez, realizaron secuencias de colores al decorar la ropa del payaso del aula. Los niños salieron de sus dudas gracias a  la visita al puesto del mercado y en especial por la visita del payaso. También se despertó en los padres de familia el interés por la investigación gracias al entusiasmo de sus hijos.

Para los niños estas experiencias resultaron inolvidables. Ya finalizaba el año y aún recordaban al payaso Pellejito. Tenían muy claro que era una persona llamado Javier y que se disfrazaba para actuar. También les quedaron grabados los colores y otras nociones.
Autor:  Rosa Pérez Hoyos