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Para padres

“Son pequeños pero tienen su propia opinión acerca de lo que pasa en casa, de las tareas y hasta de los castigos”

Desde el año 2005 y como parte de las actividades del programa de capacitación para educadores “Rum Rum El Explorador”, me encargo como psicóloga de realizar conversatorios con los padres de familia de las aulas seleccionadas por el programa. Estos conversatorios nos permiten sensibilizar a los padres respecto a su rol como educadores y a su vez que nos conozcan, quiénes somos, qué hacemos en las zonas donde intervenimos y en qué esperamos que contribuyan con la educación de sus hijos. 
Loa padres son de condición humilde, dedicados a la crianza de cerdos y al reciclaje, porque en esta zona está el centro de residuos sanitarios del cono Norte. Ellos  tienen muy poco tiempo para estar con sus hijos y para escuchar sus necesidades. Los niños deben acostarse a las seis de la tarde en invierno pues no hay fluido eléctrico en las noches. La contaminación es uno de los problemas más resaltantes.
Los conversatorios se realizan, normalmente, en un ambiente dispuesto para los docentes y padres de familia mientras los niños juegan y exploran en el Bus RumRum, que es un minimuseo rodante que visita las aulas. En esta oportunidad trabajamos con grupo de padres de familia de las aulas del primer grado, de la Institución Educativa 4021- Daniel A. Carrión. Esta institución está ubicada en la zona de Parque Porcino en Ventanilla.  
Un día muy particular en que tuvo que realizarse el conversatorio en una de las aulas de primer grado por un problema de falta de espacios, no sólo se incluyó a los padres y docentes sino también se contó con la presencia de  los niños. No había otro modo.
Se inició el conversatorio. Como facilitadora comencé a hacer preguntas a los padres de familia acerca de un cartel que contenía la siguiente frase: “Permíteme jugar y explorar, así aprenderé más”. De pronto, pasó algo inesperado. Una de las niñas dijo:”a mi no me dejan hacer algunas cosas porque me puedo hacer daño”… Yo pregunté ¿qué cosas no te dejan hacer?  “Poner la mantequilla en el pan”. Otro niño respondió: “no me dejan jugar con la arena como RumRum”.

Los padres de familia, se sintieron expuestos frente estos comentarios. Sin esperar más respondieron: “ustedes tienen que comprender que se pueden cortar con el cuchillo por eso no deben echar mantequilla”. Otra mamá dijo…“pero pueden usar una cuchara para echar mantequilla y nosotros le cortamos el pan, porque sino no van hacer nada por ellos mismos”. Otra… “La arena es sucia y te ensucias la ropa”, otro papá dijo “la arena es sucia, pero aquí en Ventanilla no toda está sucia y si Rum Rum usa arena, es porque sirve” 
El momento nos sirvió para explicar a los padres que Rum Rum usa arena porque es un elemento que entretiene y estimula a los niños. La profesora Jesús también intervino y dijo que se debe dejar que los niños exploren porque esa es la mejor manera de descubrir cosas nuevas y de formar niños más independientes.
Surgió luego otro momento de diálogo muy rico. Se preguntó a los padres de familia cómo reaccionaban cuando sus hijos no querían hacer la tarea, o cuando algo lo hacían mal. Se aprovechó  para hacer una comparación: ¿qué pasa si a mamá o a papá se le rompe una taza? y ¿qué pasa si se le rompe a uno de sus hijos?. Los que primero respondieron fueron los niños: “nos pegan”, “nos gritan”. Los padres, un poco avergonzados, sonrieron y aceptaron que sí suele suceder esto; que fácilmente pierden la calma por que tienen muchas cosas que hacer en el día a día; porque están cansados y  son muchas las responsabilidades que tienen que asumir.    
Las profesoras miraban a los padres como afirmando que debían tener paciencia y  abriendo los ojos, parecían decirles “corríjanse”. Los niños estaban muy atentos a los comentarios de los adultos. Entonces les pregunté ¿qué debemos de hacer?  Por allí alguien mencionó, respirar profundamente y seguir adelante. 
Pero un niño no se quedó tranquilo y afirmó lo siguiente: “La profesora también grita, pero es buena… a veces la molestamos mucho pues y se tiene que molestar”. Entre risas y alguna incomodidad, padres y docentes reconocieron que solían perder la paciencia.
La experiencia nos dejó un poco confusos a todos porque era la primera vez que los niños participan junto a los padres en un conversatorio. Fue muy enriquecedora pues nos dimos cuenta que los niños también tienen su propia opinión acerca de lo que pasa en casa, de las tareas y hasta de los castigos. Pero, en todos los casos, los niños siempre hacen que todo fluya con más naturalidad.  


Autor:  Rosa Pérez Hoyos